Los códices de las chinampas

David Jesús Arreola Gutiérrez y Osvaldo Roberto Murillo Soto presentan el libro: Los códices de las chinampas. Pueden visualizarlo en issuu o descargarlo aquí. Esperamos que sea de su agrado 😀

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San Francisco Caltongo

San Francisco Caltongo. Historia de un barrio ancestral de Xochimilco.

Invitamos al lector a embarcarse en un viaje para que se adentre en un mar de símbolos rituales, en el cual encallaremos juntos de vez en vez en chinampas que funcionarán como islas de significación histórica, arqueológica o etnográfica; nos adentraremos en una crónica explicativa acerca de que fue, es y seguirá siendo el ritual del “tularco”.

Semblanza de imágenes de lagos, tules y chinampas.

David Arreola, Mireya Martínez Gobea y Roberto Carlos Roque Hernández

Este apartado contiene una selección de imágenes que fueron extraídas de códices, murales y otras fuentes pictográficas de la época prehispánica y el período virreinal, así como de fotografías de la época contemporánea, que consideramos incluir en el libro San Francisco Caltongo Historia de un barrio ancestral d e Xochimilco , o bien que creemos pertinente mantener como un stock de archivos digitales que podrán ser utilizados en alguna otra faceta del proyecto de investigación que aborde aspectos de la vida lacustre y religiosa de la región en estudio.

 

Un poco de arqueoastronomía en Xochimilco

evento astronomico códice azcatitlan

ARTICULO: Calendarios y astronomía en el antiguo Xochimilco
Abstract: Investiga los alineamientos astronómicos de algunos petroglifos, monolitos y sitios arqueológicos que se encuentran en los cerros sagrados de Xochimilco. (ESTE ARTICULO FUE PUBLICADO POR ALGUNOS INTEGRANTES DE “ANTROPOLOGÍA CHINAMPERA” PARA EL INSTITUTO DE INVESTIGACIONES ASTRONÓMICAS DE LA UNAM)

(clic en el enlace de abajo para ver el articulo)
http://www.revista.unam.mx/vol.14/num5/art04/

COMO CITAR ESTE ARTÍCULO:MURILLO, Osvaldo Roberto y Arreola, David Jesús"Calendarios y astronomía en el antiguo Xochimilco" Revista Digital Universitaria [en línea]. 1 de mayo de 2013, Vol. 14, No.5 [Consultada:]. Disponible en Internet: ISSN: 1607-6079.

Festividades del Día de Muertos en San Antonio Tecómitl.

El presente caso se encuentra dentro de la Cuenca de México, específicamente en la delegación Milpa Alta, en el poblado conocido como Tecómitl que significa la olla de piedra, a lo largo del año suceden una gran variedad de fiestas de todo tipo, partiendo desde locales a nacionales, entre las fiestas destaca el Día de Muertos, que, aunque es un festejo generalizado en el país, posee particularidades que no se encuentran de manera habitual en otras regiones.

Caltongo, Xochimilco, dia de muertos y anexo fotográfico

El presente artículo se divide en dos bloques que nos permiten comparar los ritos prehispánicos de festejos a los difuntos, con los festejos actuales en Xochimilco, concretamente en el barrio de Caltongo, ello con la finalidad de que el lector reflexione sobre la profundidad histórica que tiene el festejo de día de muertos.

Tlaltecuhtli

Al transitar por la calle de embarcadero precisamente hacia el “Embarcadero Salitre” o “El Salitre”, llama la atención una lápida monolítica de piedra andesitica color rosa tallada en relieve que está empotrada en un muro de una antigua Salitrera que funcionó en la época del virreinato; hoy es una casa particular y entre flores y plantas es posible observarla. A continuación presentamos un ensayo sobre esta pieza con la figura de Tlaltecuhtli, que a su vez constituye el 11vo. artículo del libro San Francisco Caltongo. Historia de un barrio ancestral de Xochimilco.

A continuación puedes ver a la reconstrucción 3D del monolito de Tlaltecuhtli en Templo mayor donde mostramos en forma de anotaciones 5 elementos que caracterizan a Tlaltecuhtli.

Aquí mostramos una imagen retocada con el programa GIMP en donde saturamos los colores originales para mostrarlos más claramente, y acercándonos a la idea de cómo debieron verse en la antigüedad

Tlaltecuhtli retocada
Tlaltecuhtli retocada

Calavera en Mixquic

craneo prehispanico de piedra
pulsa en el link de abajo para ver la imagen en 3-D https://sketchfab.com/models/ff01802006f1415e90232126914ccbfd

Escultura con forma de cráneo humano (miquiztli)[1] probablemente data del posclásico tardío (1300-1521 d.C.). A juzgar por la forma constituía un clavo arquitectónico, el cual se empotraría en el muro de un tzompantli; estos templos eran utilizados para colocar, como trofeo de guerra, las cabezas de los cautivos en batalla; se sabe que entre los mexicas se usaban ritualmente al menos tres tzompantlis distintos. El hueuy-tzompantli es el más mencionado en las fuentes mexicas, sin embargo en este contexto, al ser Mixquic un pueblo fundado por chichimecas bajo la protección de Mixcoatl Camaxtli, es muy probable que este cráneo pertenezca al tzompantli de mixcoatl, edificio que era usado durante la catorceaba veintena del año, denominada Quecholli

Al respecto del Tzompantli dedicado a Mixcoatl, (deidad guerrera solar tolteca), Fray Bernardino de Sahagún describe el edificio:

“El sexto edificio, se llamaba mixcoapan tzompantli (en el agua de Mixcoatl): este era un edificio, en que se espetaba, las cabezas de los que mataban a honra del dios mixcoatl, eran unos maderos, que estaban agujereados a trechos, y por aquellos agujeros estaban pasadas unas astas, o varales del grosor de astas de lanza o poco más, y eran siete u ocho. Estas estaban las cabezas de los que mataban a honra de aquel dios. Estaba las caras envueltas hacía el medio día” (Sahagún Bernardino: Historia general de las cosas de Nueva España, ed. Conaculta México, 2002, libro II, (apendiz) relación de los edificios del gran templo de México, p.273.)


 

[1] Seler Eduard: Collective Works in mesoamerican linguistics and archaeology, ed. Harvard, 1990, p.123

tzompantli coddex vaticano rios

Tzompantli (códice Vaticano-Ríos)

Sahagún menciona que en la fiesta de las veintenas llamada Toxcatl, la cual estaba dedicada a Tezcatlipoca negro, se usaba un edificio llamado Tzompantli para colocar la cabeza de un joven guerrero, quien representaba a este dios de la nigromancia y la adivinación durante todo un año, al final del cual era sacrificado en lo alto del templo de ese dios y su cabeza era cercenada y colocada en el Tzompantli. (Sahagún Bernardino: Historia general de las cosas de Nueva España, ed. Conaculta México, 2002, libro I, cap. V, pp.143-144)

Sahagún menciona en otro texto la forma en que sacrificaban al representante de Tezcatlipoca durante Toxcatl:
“de esta manera mataban a todos los que sacrificaban. A este no le echaban por las gradas abajo, como a otros, sino tomándole cuatro y bajándole abajo al patio. Ahí le cortaban la cabeza y la espetaban en un palo que llaman tzompantli. De esta manera acababa su vida”
(Sahagún Bernardino: Historia general de las cosas de Nueva España, ed. Conaculta México, 2002, libro II, cap. XIV, p.194)

Toxcatl códice Florentino libro II
(Sahagún Bernardino: Historia general de las cosas de Nueva España, ed. Conaculta México, 2002, libro I, cap. V), pp.143-144)

codice  Ixtlilxochitl f.112v (acorde al Códice Ixtlixochitl, el templo mayor de tenochtitlan tenía un muro de craneos y clavos arquitectonicos que adornaban la parte superior del templo de Huitzilopochtli, antiguo dios de la guerra, Códice Ixtlixochitl folio 112-v)

aubin pag  18

( En esta imagen podemos apreciar que se dibujó un tzompanli con un craneo y una bandera que surge de el mismo, esta composición describe una escritura glifica, pues la palabra craneo mas la palabra bandera, nos da como resultado el vocablo tzompantli. Códice Aubin de 1576, p.18 )

INTERPRETACIÓN: COLECTIVO DE ANTROPOLOGÍA CHINAMPERA.

Muerte y vida en Mixquic

Escultura en el patio de la Iglesia de Mixquic, Tláhuac, D.F.

INTERPRETACIÓN DE LA ESCULTURA:

Esta es una escultura que data del posclásico (1200-1521 d.C.). Se trata de una representación de una deidad femenina con rostro descarnado de la cual existían diferentes advocaciones: Cihuacoatl, Ilamatecuhtli, Cihuateotl, Coaquilaztli, entre otras. El rostro de la escultura porta un tocado complejo que se compone de un medio disco solar que se coloca atrás del lado derecho de su rostro, mientras que de su frente surge hacia el lado izquierdo un tocado de dos plumas característico de los señores chichimecas, tiene las costillas descarnadas y debajo de ellas cuelga el hígado o hijiyotl, lo cual es característico de los dioses de la muerte. Esta escultura en particular porta en su espalda la imagen de un dios solar Piltzintecuhtli, quien en los mitos es el padre de Cinteotl, dios del maíz.

Cihuacoatl, “mujer serpiente” era una deidad guerrera que al mismo tiempo era la diosa protectora de la floración, y fungió como la diosa protectora del pueblo de Culhuacan, y en general de la región de la Chinampan. Esta fue muy adorada en el sur de la cuenca de México, en donde se conocen cuatro esculturas de esta deidad: una en Mixquic, otra en el museo de Culhuacan, un monolito en un cerro de Atlalpulco, y una escultura pequeña en la iglesia de San Bernardino de Siena; también en el norte de la cuenca de México, en el cerro del Tepeyac se localizaba una escultura de esta diosa.

Al ser esta una deidad protectora de la floración, su participación en la fiesta de las cosechas de ochpaniztli se vuelve importante, por ello esta deidad también fue representada como una mujer con cuerpo de serpiente que porta en su espalda una mazorca de maíz. Una escultura de Cihuacoatl como mujer-serpiente-maíz se encuentra en el museo de Quai Branly de París. En los códices pocas veces se le ve pintada como una mujer serpiente y sólo conocemos tres imágenes de este tipo que provienen del códice Azcatitlan, el códice Aubín y el Códice Huamantla. Es mucho más común encontrar representaciones pictográficas de la diosa en su advocación de Ilamatecuhtli como el numen patrón de la 17ª fiesta del año “Tititl”; en esas imágenes a Cihuacoatl se le pinta como una mujer guerrera anciana o como una Cihuateteo -mujer muerta durante el parto.

En estas imágenes la diosa porta la parafernalia propia de una guerrera (tzotzozpaztli y rodela), mientras que en algunas otras se le representa hincada y con el vientre abultado, lo que es señal de una mujer embarazada; en otras ocasiones la diosa porta un pectoral de turquesa con forma de mariposa de fuego “xiuhpapalotl”, este es un pectoral propio de los dioses del fuego como Xiuhtecuhtli. Lo que relaciona a esta diosa con las deidades ígneas es el hecho de que en su templo, el Tlillan de Culhuacan, se llevara a cabo cada 52 años el rito de encender el fuego nuevo.

Cihuacoatl como diosa madre y paridora de las plantas
La importancia de Cihuacoatl como diosa madre no sólo reside en ser madre de los pueblos que salieron del Chicome-oztoc[1] sino que también es capaz de parir a las plantas desde su vientre que representa una de las aperturas de la tierra. Así, no es extraño que el Chicome-oztoc, de donde surgen los pueblos sea en ocasiones representado con carnosidades como si fuese una cueva-útero.[2] La importancia de Cihuacoatl como diosa madre que parió todas las cosas del universo indígena la vemos reflejada en las cuatro láminas del códice Borgia,[3] donde se pintaron los cuatro árboles que custodian los cuatro rumbos, y cuya importancia reside en ser los conductores por medio de los cuales los dioses pueden viajar desde el inframundo hacia los cielos y viceversa, y curiosamente las raíces de cada uno de estos árboles se sumergen en el vientre de Cihuacoatl[4] o del vientre de quienes suponemos son cuatro advocaciones de esta diosa guerrera, las cuales analizaremos a continuación, no sin antes mencionar una imagen más de este códice Borgia: se trata de la lámina adjunta a estas ilustraciones de los árboles de los cuatro rumbos en la que la Cihuacoatl está pariendo a la planta más significativa de Mesoamérica: el maíz. Esta escena sinigual incluye la acción ritual de otros dos dioses, pues a los lados de Cihuacoatl se encuentran Quetzalcoatl (Venus) y Macuilxóchitl (sol), en el acto ritual de perforar sus penes con un punzón de hueso, y de cuyos miembros brota sangre que cae dentro del vientre de Cihuacoatl; acto seguido la madre tierra Cihuacoatl es fertilizada y nacen de ella las mazorcas.

Pensamos que esta escena de los cuatro árboles de los rumbos es la crónica-pictográfica que nos introduce en el orden del cosmos y nos relata el dominio de los dioses sobre los cuatro rumbos del universo; pero esta crónica sirve también de antesala que nos introduce al mito principal de estas escenas, las láminas 53-54, donde se indica que Cihuacoatl es la madre, la gran paridora, quien inclusive da a luz al maíz después de 260 días; en efecto, el ciclo calendárico adjunto a esta escena del nacimiento del maíz es una cuenta completa del tonalamatl (calendario adivinatorio) de 260 días exactos, lo que nos recuerda que en el México prehispánico ese era el ciclo de crecimiento y nacimiento del maíz. Debemos indicar que los árboles en cada una de las cuatro escenas de las láminas 53 y 54, están duplicados y cada árbol gemelo fue colocado custodiando la parte alta y baja de un templo central de cada escena, así podemos notar que en cada una de las cuatro escenas el árbol de la parte baja está referenciado a su propio nacimiento en el inframundo o en el vientre-cueva de Cihuacoatl, mientras que el árbol gemelo colocado en la parte alta de la escena, siempre tiene en la parte central de su copa una referencia metafórica o pictórica a algún astro, lo que desde nuestra perspectiva es la representación del mismo árbol, pero al momento de ser usado por los dioses estelares que habitan en los trece niveles del cielo, o los dioses del subsuelo que habitan los nueve niveles del inframundo.

En esta cosmología de múltiples planos separados por los extremos de los árboles, se pensaba que la tierra -hogar de la humanidad- tenía la forma de un lagarto gigante que flotaba en un mar primigenio que la rodeaba, así la superficie real de la tierra se concebía como un monstruo cocodrilo sobrenatural y las placas óseas o las protuberancias escamosas del dorso eran las montañas del mundo. Las cuadrículas y los trazos del plano de la tierra eran los puntos cardinales con el cenit en el centro, concebido como el axis mundi o árbol del mundo, por lo que el acceso entre lo natural y lo sobrenatural se hacía mediante portales que podían ser naturales (cuevas, montañas, árboles) o creados a través de los ritos (construcción de templos, plazas, patios hundidos, etc.).[5] En la iconografía olmeca existen representaciones del primer árbol cósmico, cuyo tronco está formado por el entrelazado de las fuerzas que bajan al inframundo así como las que suben al cielo, en la copa de dicho árbol se posa el ave que representa al sol, con lo cual el árbol representa a un intermediario sagrado entre los reinos de la tierra, el cielo y el inframundo.[6]

Los primeros monumentos mesoamericanos construidos por la gente del preclásico son una metáfora de la naturaleza deificada; es el artífice de la geografía humanizada y culturizada, de la que resulta una imitación de la geografía natural. Así, tenemos que las primeras formas piramidales de Mesoamérica como la de San Lorenzo y La Venta tratan de imitar al cerro sagrado, mientras que la pirámide principal de Cuicuilco intenta imitar al volcán Xitle.[7] En él preclásico nos encontramos frente a una magia imitativa, los inicios de la magia simpatética, es decir la imitación de las fuerzas de la naturaleza como rito que intenta controlarlas, de igual forma los patios hundidos representan las entradas al inframundo acuático y son estructuras arquitectónicas que tratan de representar el control del pantano, el pozo, los ojos de agua, etc. Asimismo, las primeras representaciones de árboles rituales que datan de la época olmeca, seguramente intentaban controlar de una forma mágica la producción de los mantenimientos que brotaban del vientre de la madre tierra, la cual se representaba en esta época como el vientre de una tortuga que se delineaba usando el glifo oztotl o cueva, y seguramente de esta creencia se fueron gestando, evolucionando, y separando las creencias de que la cueva de chicome-oztoc podía gestar al hombre en el interior de su vientre-cueva, y que de ese mismo vientre-cueva de la diosa madre Cihuacoatl se gestaban todas las plantas que brotaban de la tierra.

INTEPRETACIÓN: COLECTIVO DE ANTROPOLOGÍA CHINAMPERA

Esta escultura se encuentra en el centro del patio atrial de la iglesia de Mixquic

 

[1] Mapa de Cuahutinchan 2

[2] Historia Tolteca chichimeca folios 5r y 16r

[3] Códice Borgia láminas 49-52

[4]  Hill Boone Elizabeth: Cycles for Time and Meaning in the Mexican Books of fate,  ed. U. of Texas Austin , USA, 2007, pp.123-124

[5] F. Kent Reilly III “Cosmología, soberanismo y espacio ritual en la Mesoamérica del Formativo” en: Los Olmecas en Mesoamérica, Clark, John E. (coordinador) (1994) México, Ediciones del Equilibrista, CITIBANK. pp: 239-259

[6] ibidem

[7] Este intento de imitar a los cerros quedará guardado en los mitos y se seguirá imitando en el resto de Mesoamérica, a tal grado que para  la época colonial a la pirámide de Cholula aún se le llamaba el Tlachihualtepetl o “ el cerro fabricado a mano”